Mitocondriopatía: síntomas y pronóstico

Breve descripción

  • Síntomas: Dependiendo de qué proteínas mitocondriales estén alteradas y de su gravedad: debilidad muscular, trastornos metabólicos como diabetes, convulsiones, ceguera.
  • Causas y factores de riesgo: alteraciones (mutaciones) en genes de proteínas implicadas en procesos metabólicos en centrales eléctricas celulares, ya sea por herencia materna o por nueva mutación.
  • Diagnóstico: Historia médica, antecedentes familiares previos, exámenes físicos, análisis de sangre, biopsia de células musculares, análisis genético.
  • Tratamiento: Sólo es posible el tratamiento de los síntomas, según las investigaciones actuales no es posible la cura; medicación, dietas, fisioterapia, terapia ocupacional o logopedia (según los síntomas)
  • Pronóstico: Cuanto antes aparece la enfermedad, más grave y grave suele ser el curso; La esperanza de vida y la calidad de vida se pueden mejorar significativamente con terapia dirigida.

¿Qué es la mitocondriopatía?

¿Qué son las mitocondrias?

Estos diminutos “orgánulos celulares” también se conocen como “centrales eléctricas de la célula”. Se encuentran en casi todas las células humanas. En ellos tienen lugar procesos metabólicos como la llamada cadena respiratoria. Mediante este proceso, el cuerpo obtiene alrededor del 90 por ciento de la energía corporal, por ejemplo, del azúcar (glucosa) o de los ácidos grasos.

En la mitocondriopatía, las proteínas implicadas en la cadena respiratoria no son funcionales. Por tanto, se obtiene relativamente poca energía. La razón de esto es un cambio en el material genético (mutación). Esto afecta principalmente a órganos que requieren mucha energía. Estos incluyen el cerebro o los músculos de los ojos.

Ocurrencia y frecuencia

Los primeros síntomas de la mitocondriopatía aparecen en la infancia y la adolescencia, a veces en la edad adulta temprana. Se estima que alrededor de doce de cada 100,000 personas padecen mitocondriopatía.

¿Cuáles son los síntomas?

Según los síntomas, las mitocondriopatías se dividen en diferentes síndromes. La palabra síndrome se refiere a signos de enfermedad que ocurren simultáneamente y están interrelacionados.

Los síntomas comunes de pacientes con diferentes mitocondriopatías suelen ser:

  • Estatura baja
  • Debilidad muscular inducida por el ejercicio
  • Parálisis de los músculos oculares
  • La diabetes mellitus
  • Convulsiones (epilepsia)

Los síndromes que se enumeran a continuación representan sólo un subconjunto de posibles mitocondriopatías, pero otros síndromes ocurren con menos frecuencia.

síndrome MELAS

La abreviatura “MELAS” significa “encefalopatía mitocondrial, acidosis láctica y episodios similares a accidentes cerebrovasculares”. En el síndrome MELAS, los pacientes sufren convulsiones y demencia. La encefalopatía describe enfermedades del cerebro. La acidosis láctica (una “acidosis láctica”) se produce cuando el cuerpo necesita aportar mucha energía sin que coopere la cadena respiratoria de las mitocondrias.

Síndrome MERRF

El acrónimo "MERRF" significa "Epilepsia mioclónica con fibras rojas irregulares". El mioclono es lo que los médicos llaman músculos contraídos involuntarios. Las “fibras desgarradas de color rojo” describen células musculares con mitocondrias hinchadas que los patólogos encuentran en una muestra de tejido bajo el microscopio en una mitocondriopatía de este tipo. Los pacientes suelen sufrir trastornos del movimiento y del equilibrio, y la epilepsia grave suele estar al frente de sus síntomas.

Síndrome de Kearns-Syre

En esta forma de mitocondriopatía, los pacientes sufren principalmente daños oculares, como parálisis de los músculos oculares o cambios en la retina. El daño al músculo cardíaco también ocurre con mayor frecuencia. Para estos pacientes, son importantes los exámenes periódicos realizados por un cardiólogo.

En muchos de los afectados se altera el equilibrio hormonal, lo que se manifiesta en forma de enfermedades como la diabetes mellitus o el hipotiroidismo.

Extensión LHON

¿Cuál es la esperanza de vida en la mitocondriopatía?

La esperanza de vida y la calidad de vida de los afectados se pueden mejorar mediante una terapia óptima adaptada a cada caso. Si la terapia ayuda en la mitocondriopatía y qué terapia varía mucho de un paciente a otro y requiere atención constante por parte de especialistas.

Dado que los síndromes son muy diferentes y varían desde síntomas leves hasta síntomas graves, no existe una declaración general sobre la esperanza de vida de los afectados.

Causas y factores de riesgo

Cambios en la mitocondria como causa.

En las “centrales de energía celular”, las mitocondrias, tienen lugar una serie de procesos metabólicos, la mayoría de los cuales sirven para proporcionar energía a las células a partir de azúcares o grasas.

La forma en que se construyen y moldean estas proteínas se almacena en los genes, el material genético de la célula y, predominantemente, en partes del material genético que sólo están presentes en las mitocondrias. Si se dañan los genes de estas proteínas (mutaciones), las proteínas no se producen en absoluto o se construyen incorrectamente. Esto tiene entonces los correspondientes efectos en su función.

Los procesos metabólicos complejos, como la cadena respiratoria, no funcionan correctamente y se altera el suministro de energía. En consecuencia, los efectos de la mitocondriopatía afectan principalmente a órganos que necesitan mucha energía. Entre ellos se encuentran, por ejemplo, el cerebro, los músculos oculares o los músculos esqueléticos.

Mientras tanto, la ciencia ha identificado más de 1700 genes en el núcleo celular que desempeñan un papel en las mitocondrias. Probablemente más de 300 de ellos estén relacionados con diversas mitocondriopatías.

Cómo surgen los cambios

Si se hereda, la mutación suele tener su origen en la madre. Dado que las mitocondrias del espermatozoide paterno se degradan durante la fertilización del óvulo, todas las mitocondrias del niño suelen originarse posteriormente en el óvulo.

Además, en un óvulo hay varias mitocondrias con diferente información genética, que a veces mutan sólo parcialmente (heteroplasmia). En un ovocito hay varios cientos de miles de mitocondrias. Durante el desarrollo del embrión, las mitocondrias se distribuyen entre diferentes células y sólo entonces se duplican.

Por lo tanto, dependiendo de cuántas mitocondrias del óvulo estén alteradas y en qué órganos se encuentren en el niño (y qué proteínas se vean afectadas), son posibles diferentes síntomas y afectación de órganos.

Exámenes y diagnóstico

Mitocondriopatía: primeros pasos hacia el diagnóstico

Para realizar el diagnóstico de “mitocondriopatía”, su médico primero le preguntará detalladamente sobre su historial médico (anamnesis). Al hacerlo, le hará, entre otras, las siguientes preguntas:

  • ¿Cuándo aparecieron los síntomas por primera vez?
  • ¿Los síntomas son más severos con el esfuerzo?
  • ¿Sientes dolor muscular?
  • ¿Se producen ataques epilépticos?
  • ¿Alguno de tus familiares sufre síntomas similares?
  • ¿Hay alguna enfermedad hereditaria en tu familia?

Sólo si los síntomas justifican la sospecha de una mitocondriopatía, el médico realizará más exámenes. Entonces, lo más probable es que se realicen en centros especializados.

Un oftalmólogo realiza un examen ocular y evalúa la parte posterior del ojo. La resonancia magnética (MRI) se puede utilizar para detectar daños en el cerebro.

En el curso posterior, las concentraciones de hormonas en el cuerpo generalmente se determinan periódicamente, ya que los pacientes con mitocondriopatía padecen frecuentemente enfermedades hormonales como diabetes mellitus o "hiperparatiroidismo" (enfermedad de las glándulas paratiroides).

Nuevos métodos de diagnóstico

El médico puede diagnosticar de manera confiable la mitocondriopatía tomando una muestra de tejido de un músculo (biopsia muscular) bajo anestesia local. Luego, un patólogo examina la muestra bajo un microscopio y, en muchos casos, ve cambios característicos en las mitocondrias.

Con un análisis biológico molecular del material genético (ADN) de la muestra de células musculares se pueden visualizar las mutaciones. Mientras tanto, este método ha ganado importancia.

Ayuda en un centro de consejo genético humano

Las familias de las personas afectadas pueden recibir asesoramiento en un centro de asesoramiento genético humano una vez establecido el diagnóstico. Allí se determina la mutación exacta y se elabora un árbol genealógico. De esta manera, puede ser posible identificar a otros individuos afectados y también estimar el riesgo de herencia a una posible descendencia.

Tratamiento

La mitocondriopatía no es curable. El objetivo del tratamiento es aliviar los síntomas y prevenir posibles complicaciones (terapia sintomática). Dependiendo del síndrome que padezca el paciente y de los síntomas principales, el médico ajustará el tratamiento.

Sin embargo, a medida que la ciencia comprende mejor las causas y las interrelaciones de las diversas mitocondriopatías, existen cada vez más enfoques de tratamiento nuevos. Actualmente existe en el mercado un medicamento específicamente para tratar el síndrome de NOHL, llamado idebenona.

Opciones de tratamiento farmacológico

Otros fármacos (anticonvulsivos) actúan contra las convulsiones (por ejemplo, en la epilepsia) y en muchos casos previenen la recurrencia de una convulsión. Por ejemplo, son útiles la carbamazepina o la lamotrigina. El fármaco antiepiléptico valproato no es adecuado para su uso en la mitocondriopatía debido a sus graves efectos secundarios.

Si se producen trastornos del movimiento, el médico suele recetar dopamina para la rigidez muscular o toxina botulínica para aumentar la actividad muscular. Los episodios similares a un accidente cerebrovascular generalmente se tratan con cortisona.

Otras opciones de tratamiento

Sobre todo, son útiles los deportes de resistencia como correr o andar en bicicleta. Es importante que los pacientes con mitocondriopatía se mantengan por debajo de su límite máximo de estrés cuando hacen ejercicio.

Una dieta rica en grasas y baja en carbohidratos (= cetogénica) ayuda en muchos casos a estabilizar la epilepsia en curso. Para ello, la persona afectada debe consumir una cantidad suficiente de calorías.

La fisioterapia, la terapia ocupacional y la logopedia se utilizan para mejorar la función de la musculatura.

Curso de la enfermedad y pronóstico.

Los primeros síntomas de la mitocondriopatía suelen aparecer en la adolescencia o principios de la edad adulta, según el síndrome. Sin embargo, dependiendo de la gravedad y el tipo de mutación, los bebés también se ven afectados.

Cuanto antes se enferman los niños, más rápido suele progresar la mitocondriopatía. Además, los síntomas suelen ser más graves que en los pacientes que desarrollan la enfermedad más tarde. En ellos, la enfermedad suele progresar más lentamente y con síntomas más leves. Sin embargo, también es posible que se produzcan cursos rápidos y graves en adultos jóvenes.

Según el estado actual de la investigación, la mitocondriopatía no se puede curar. El pronóstico depende de qué tan temprano aparecen los primeros síntomas, qué tan rápido progresa la enfermedad y qué tan graves son las convulsiones.

A medida que los nuevos métodos de secuenciación de genes mejoran nuestra comprensión de las causas de las diversas mitocondriopatías, se dispone de terapias más específicas. Ya se ha aprobado un fármaco específico (idebenona) para la NOHL y los estudios hasta la fecha han demostrado que es capaz de preservar la visión de los afectados.